La belleza del arte clásico, es incuestionable, pero un lienzo en blanco no cumplía los requerimientos de Alexandra Dillon, la artista de Los Ángeles que necesita que los retratos que plasma en sus obras le manifiesten quién son, como son e incluso como se llaman. Es por ese motivo que, en el momento que la invitaron a participar en una exposición en la que la animaron a pintar sobre objetos recuperados del incendio de un taller, la Angelina descubrió a sus musas.

Todos aquellos objetos que eran rechazados por los demás, se convirtieron de repente en sus lienzos. Alexandra recolectó los pinceles del taller y con el primer rostro que pintó sobre uno de ellos, supo que había dado con la que sería una de sus colecciones más valoradas. 

Desde aquel entonces, Dillon recibe con los brazos abiertos los pinceles usados que otros artistas le donan y pinta retratos con inspiración en la Grecia y la Roma clásicas así como en las obras de los grandes maestros de la pintura. La metodología que sigue la artista a la hora de crear no es la convencional, Alexandra no decide el personaje que va a reflejar en cada pincel, sino que deja que sea el propio objeto el que le exprese quién es, ¡e incluso cómo se llama! 

Alexandra atribuye personalidades, sueños, ambiciones y pensamientos a sus retratos, los considera un reflejo de los humanos. 

Tuvimos la oportunidad de hacerle algunas preguntas a Alexandra,  sobre pequeñas dudas y curiosidades que nos suscita su arte y las potenciales inspiraciones y procesos que lo empujan.

Dillon siempre ha hablado abiertamente de las épocas que inspiran la estética de su arte, pero Color Culture quería saber cuál es el arte o el artista que más le fascina y que ella contempla como summum artístico. No es ningún secreto que Alexandra admira el arte antiguo y clásico, así como la pintura barroca y así nos lo corroboró directamente. 

¿Quién es tu artista favorito?


“Me encanta cualquier tipo de expresión artística, sobre todo el arte antiguo y la pintura barroca, pero admito que estoy un poco obsesionada con Goya ya que pinta sobre la experiencia humana con un profundo aprecio tanto por su belleza como por su absurdidad. Algunos de sus trabajos son oscuros, algunos cómicos y otros místicos. Pero su completo respeto hacia la fortaleza del alma humana me asombra.”

No obstante, durante nuestro intercambio, descubrimos que está algo obsesionada con la figura de Francisco de Goya, ni más ni menos, pero sobre todo con la diversidad de su arte y las diferentes emociones que retrató en su obra. Goya poseía esa capacidad de creación en múltiples registros , no únicamente logró ser excelente tanto en grabados como en pintura sobre lienzo sino que además fue capaz de crear atmósferas variadas en su obra que podían llegar a transmitir emociones y sensaciones opuestas.

Alexandra queda fascinada por el contraste entre su obra más oscura, y aquella quizá no tan conocida que presenta un tono humorístico o incluso místico en torno a la sociedad retratada. Con todo, en lo que más marcan Goya y su obra  a la de Dillon, es en su representación y profundo respeto hacía la resiliencia del alma humana; que en sus palabras “nunca deja de asombrarme”. 

Adentrándonos más profundamente en las peculiaridades del arte de Dillon; quisimos saber si los personajes que representa sobre sus objetos podían llegar a recordarle a personas de su entorno. Sabemos que ella no crea a los personajes que pinta, sino que ellos se le presentan y ella meramente los plasma en cada objeto. 

Lo que nos interesaba de veras, era saber si debido a esta conceptualización espontánea, dichos personajes podrían presentar alguna semejanza a conocidos de la artista. 

Durante tu proceso de creación artística, ¿Te encuentras alguna vez pintando a algún personaje que te recuerde a alguien de tu vida personal?

“Mis personajes se crean de la misma manera que se crean los personajes de un novelista. Simplemente me llegan. Ocasionalmente, pueden parecerse a alguien, pero si me recuerdan a alguien, ¡normalmente es a mí misma!”

Dillon nos comenta que no suele ser el caso, al “llegar sin más” dichos personajes se distancian bastante de sus seres conocidos, podría entenderse cómo el conocer de un nuevo amigo; pueda que se aparezca a otro, pero nunca serán la misma persona. De hecho, si a alguien le pueden llegar a recordar, es a sí misma ya que sostiene que en cada uno de sus personajes queda plasmado algo de la artista

Una de las cosas que más nos llama la atención de las obras en pinceles de Alexandra Dillon, es cómo las fibras de las brochas encapsulan a la perfección el estilo, la época y la personalidad de los personajes como si de su cabello se tratara. Quisimos preguntarle a la artista Angelina qué rol juega el cabello a la hora de representarlos en estos curiosos lienzos, para que creen la ‘unión perfecta’ que da gran parte de la vida a estos personajes.  

Nos encantaría saber más sobre el rol que juegan las fibras/hebras de los pinceles a la hora de proveer a tus personajes con una parte importante de su personalidad.

“Cuando encuentro una brocha vintage, el color y la textura de las fibras inspiran la personalidad que retrataré sobre ella.  Muchos de mis personajes tienen inspiración en la antigua Roma o las pinturas del antiguo Egipto. ¡Los peinados de esa época eran fantásticos! Insinúo esos looks mediante una línea capilar baja y ondulada. Cuando encuentro una brocha de fibras grisáceas, me recuerda mucho a las pelucas altas empolvadas del siglo XVIII. Es súper divertido imaginarse todos los peinados de distintas épocas.”

Alex Dillon asegura que juegan un papel primordial en su obra, cuando encuentra una brocha vintage, el color y la textura de las cerdas inspiran parte de la personalidad que retratará. Cómo ya hemos mencionado anteriormente, gran parte del trabajo de Dillon se inspira en la estética del antiguo Egipto y la antigua Grecia, por lo que la forma de las fibras de un pincel, coinciden a la perfección con el estilo y el look que manifiestan sus personajes.

En otras ocasiones, cuando la brocha presenta las cerdas grises, puede que el personaje se incline más hacia personalidades del siglo XVIII con aquellas pelucas altas y empolvadas que tanto caracterizaban la moda de la época. Para ella resulta fascinante imaginar y visualizar todos los peinados de distintas épocas. 

La colección de pinceles de Alexandra Dillon, es muy extensa, está conformada por decenas de piezas y por ende, decenas de personajes repletos de detalle y que emanan personalidad. Pero, ¿cuánto tarda uno de los personajes de Dillon en nacer? ¿Es un proceso rápido? ¿Cuánto tarda por obra? 

Finalmente, nos morimos de ganas de saber qué ocurre exactamente durante el proceso de creación de cada personaje. Sabemos que cada objeto te transmite qué personaje es pero, ¿es un proceso muy extenso? ¿Conlleva minutos? ¿…horas? ¿…días?, ¿ocurre en diferentes etapas? 

“A veces me lleva poco tiempo, quizá un día, y otras veces puedo llegar a pintar una cara varias veces, una vez tras otra. No paro de pintar hasta que consigo una expresión que transmita dignidad, empatía e individualidad. Una vez logrado, sé que está acabado.”

Dillon trata el tema como un proceso de descubrimiento de un personaje, un procedimiento en el que busca respetar el carácter del personaje, encontrando la expresión perfecta que la refleje. Este proceso puede ser rápido, salir a la primera, o alargarse hasta que la artista consigue la expresión facial que hace justicia al personaje. 

Fué un placer compartir con Alexandra una charla apasionada sobre arte, inspiración y belleza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.